El Museo de Arte de Puerto Rico se abre al escenario artístico internacional con muestras del talento de sus artistas locales.
Uno de los objetivos prioritarios del Museo de Arte de Puerto Rico (MAPR) ha sido la elaboración de un proyecto museológico que enfatice el desarrollo de una colección que sirva como instrumento de conocimiento.
Ello apoya nuestra misión de enriquecer la vida de los diversos públicos del Museo, proporcionándoles recursos que fomenten el entendimiento, la apreciación y el disfrute de las artes visuales de Puerto Rico y del mundo”, comenta Lourdes I. Ramos Rivas, directora ejecutiva del recinto.
Dentro de este marco, el espacio presenta actualmente la exhibición Contexto puertorriqueño: del rococó colonial al arte global.
“En ella se evidencian, por un lado, la complejidad y las particularidades del desarrollo del arte en Puerto Rico, como parte integrante del escenario artístico internacional y, por otro, su conexión con las realidades sociales locales en que se ha producido, desde la época colonial hasta la era global del posmodernismo”, describe Ramos.
Arte para todos
Las obras de arte expuestas y reseñadas en el catálogo componen un magnífico y variado conjunto que refleja las líneas discursivas de la colección del MAPR.
Entre lo más destacado de la exposición está la galería de Santos de palo. Estos significaron una forma de expresión plástica muy común durante la época de la colonia española. Las esculturas de pequeña escala representan a santos de la iconografía católica.
En la galería Campeche se pueden observar obras del artista José Campeche, el pintor más notable de Puerto Rico en el siglo XVIII.
Instalación y arte contemporáneo
Entre las instalaciones más interesantes encontramos la de Una nueva generación, un montaje creado por Rafael Trelles, que hace un homenaje a la pintura de Francisco Oller, El velorio.
El talento de Trelles recrea con figuras de cartón cada uno de los elementos plasmados en el lienzo de Oller, el cual representa a un velorio típico de los barrios bajos de la ciudad.
Esta idea, la de reinterpretar historias urbanas, la lleva a cabo también Pepón Osorio, quien con su instalación En la barbería no se llora, muestra un espíritu kitsch y denuncia en forma lúdica las costumbres machistas que predominaron en la diáspora puertorriqueña de la segunda mitad del siglo XX en Estados Unidos.
Pintura
La isla de Puerto Rico, como casi todo el mundo occidental, sufrió una transformación social, política y filosófica durante la década de los 60. A tono con este impulso de cambio globalizado, los artistas locales se dividieron según el rumbo que tomó su obra.
Así, aparecen grandes talentos de la plástica, como los pintores Francisco Rodón, Augusto Marín, Julio Michelli, Carlos Osorio, Myrna Báez y los escultores John Balossi, Roberto Alberti y Susana Espinosa, entre otros destacados exponentes.
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