La bebé que nació por cesárea mientras un equipo de doctores del Centro Médico de Puerto Rico mantenía artificialmente con vida a su madre, se debate el jueves entre la vida y la muerte.
La niña de 27 semanas de gestación nació la noche del lunes luego de que su madre, Glorisel Carmona González, de 22 años, fuera herida de bala en el área de la oreja izquierda.
"(La menor) está en estado crítico", dijo el jueves a Prensa Asociada la doctora Marta Valcárcel, de la Unidad de Cuidado Intensivo Neonatal del Hospital Pediátrico del Centro Médico.
La madre de la menor recibió la herida de una bala perdida mientras reposaba en su cama junto a su esposo en su casa en el sector "El 26" de Toa Baja, al oeste de San Juan.
La criatura pesó 2,95 kilos (6,5 libras) y midió 36,32 centímetros (14,3 pulgadas).
El neonatólogo Juan Rivera, quien trabaja en la institución médica, dijo que la salud de la bebé se afectó porque hubo una interrupción de flujo sanguíneo de la madre a la criatura tras el balazo.
"Cuando por alguna razón hay una interrupción en el flujo sanguíneo de mamá a bebé se altera la salud de éste, y obviamente por lo prematura que es", expresó Rivera.
La bala que mató a la mujer fue producto de un tiroteo ocurrido en una casa aledaña.
El proyectil, que entró por la pared de madera de la humilde residencia, estaba dirigido al primo de su esposo, quien fue baleado desde un auto en marcha.
Tan pronto ocurrió el tiroteo, el esposo de la mujer salió a ver qué había ocurrido sin percatarse que su esposa había sido herida de bala. Cuando el hombre regresó a la habitación, encontró a su esposa tendida en un baño de sangre en la cama. En el cuarto había una cuna con el otro hijo de la pareja de nueve meses que resultó ileso.
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