Ómar Rodríguez López habla de las energías que fluyen en su banda, The Mars Volta, en lo que muchos han llamado 'el renacer del rock progresivo', combinado con la salsa y el sabor boricua.
"Yo no voy a saber qué es The Mars Volta realmente hasta que rompa el grupo y esté en otra cosa", asegura el guitarrista Omar Rodríguez López de su invención, una sorpresiva máquina de sonidos que conquistó con toda su originalidad latina la escena del rock experimental en Estados Unidos.
La banda, liderada por él y por el cantante Cedric Bixler-Zabala, llegó a Bogotá el lunes para preparar todos los detalles de su concierto junto a R.E.M. y The Mills en el Coliseo Cubierto El Campín. Desde el álbum 'De-Loused in the Comatorium' hasta su reciente lanzamiento, titulado 'The Bedlam In Goliath', The Mars Volta ha registrado un estilo sonoro que no se parece a nada.
En principio, sonaba como un rock alternativo de gran potencia, pero soportado en la guitarra que Rodríguez rasgaba con virtuosismo, como abstraído por la onda de Jimmy Page (Led Zeppelin); y para completar la extraña ecuación, agregaban la herencia que el músico traía del latin jazz y la salsa de Puerto Rico, su país de nacimiento.
La experimentación y las rupturas del ritmo se convirtieron en su lenguaje. Por eso, la crítica comenzó a calificarlos como rock neo-progresivo e incluso recibieron un premio de la revista Rolling Stone Magazine como 'best prog-rock band' del 2008. Pero la etiqueta que no les gusta:
"Yo realmente no siento eso del rock progresivo, es algo que escriben en las revistas pa' ponerle nombre a uno", comenta el guitarrista, con un marcado acento boricua.
De su estilo, el puertorriqueño afirma que aunque encontró influencias de los grandes guitarristas, lo que lo alimenta para escribir música es otra cosa: "Lo más importante es mi cultura, el guaguancó, la salsa, Eddie Palmieri, yo siempre quise sonar en la guitarra como sonaba Palmieri en el teclado, o Larry Harlow, y la literatura de Carlos Castañeda, y gente así".
The Mars Volta surgió de las cenizas de la banda At The Drive-In, que Bixler-Zavala y Rodríguez habían conformado cuando apenas tenían 17 años de edad y un sonido mucho más cercano al hardcore. En su momento cosechó fanáticos que vieron como se transformaba ese sonido, a veces más allá de lo que esperaban.
"A At The Drive-In la disfruté muchísimo, escribí unas canciones en ese entonces que hoy escucho y me dan escalofríos, pero lo único que extraño de esa época era la ingenuidad de entonces -explica Rodríguez-, ser un 'chamaquito' así que todo era 'pol' primera vez, enamorarse o hacer el amor por primera vez... Tocar en un lugar grande por primera vez es algo que no se va a repetir con esa energía, pero lo que me interesa es siempre ir pa'lante y encontrar cosas nuevas".
Bixler-Zavala y Rodríguez cantan algunas canciones en español, pero en una escena muy diferente a la de Juanes, por ejemplo: es un rock más experimental. Y allí conquistó terreno, pero aún no ha sentido la presión de las comunidades latinas en E.U.: "Las personas tienen sus opiniones pero yo no acepto presiones porque ellos no viven mi vida, no acepto presiones del negocio ni de los sellos ni la política, imagínate: ni siquiera de mi familia, nadie me va a llevar a ese lugar en el que voy a ser feliz". Y la creatividad no se agota.
Cuenta el músico que The Mars Volta ya tiene otro disco listo para salir el próximo año y ya está escribiendo el siguiente. Para él, el alma del músico "es tan grande y busca expresarse en un cuerpo tan chiquito".
Adelanta Rodríguez que el concierto en Bogotá será principalmente del disco 'The Bedlam in Goliath': "Estamos muy contentos de estar acá, no veníamos a Suramérica desde el 2005, el espectáculo lo pondrá la música".
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