Una generación de jóvenes poetas puertorriqueños ha encontrado con mucha imaginación e ingenio nuevos formatos originales para publicar sus obras al margen de las editoriales tradicionales.
A la pluma, el bolígrafo, el papel o la computadora tradicionales, se suman ahora elementos de encuadernación clásica japonesa, hilos encerados, cartones, plásticos, tuercas, tornillos y hasta botes de medicinas como materiales para publicar.
Las principales librerías puertorriqueñas distribuyen desde el pasado agosto el último libro de la Mayda Colón, "Dosis", con forma de bote de pastillas y en cuyo interior, en lugar de grageas para paliar alguna dolencia, se esconden 44 poemas.
Todos ellos tienen un mismo hilo argumental: "la ausencia nunca es feliz", dijo la autora.
Los 44 poemas "enfrascados" en "Dosis" se suceden en un mismo papel continuo de 3 pulgadas (7,6 centímetros) de ancho por 8 pies (2,4 metros) de largo con un apéndice, o "colofón", en forma de receta médica separada del poemario, que "aunque no propone soluciones a la ausencia", Colón asegura que "las palabras salvan".
El pionero de esta nueva generación de rapsodas boricuas que además de escribir diseñan y fabrican sus libros es Urayoán Noel, autor "y gestor" de "Las Flores del Mall" (2000), en el que jugando con el título del clásico del poeta maldito francés Charles Baudelaire (1921-1967) repasa la "cultura chatarra" de Puerto Rico.
Noel explicó que produjo su libro, convertido ya en obra de culto local, haciendo fotocopias de sus poemas, que unió con tuercas y tornillos y que forró, para la portada y la contraportada, con una gruesa capa de plástico del sofá de su abuela.
Para su autor, "Las flores del Mall" es un gesto "pop dentro de lo verdaderamente conceptual" o un "fetiche de lo artesanal" inspirado en los "panfletos artesanales" que el poeta boricua-neoyorquino Pedro Pietri (1944-2004) repartía en el Nuyorican Poets Café de Nueva York.
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