“Como Dios lo trajo al mundo”, un perturbado mental puertorriqueño identificado como Inman Morales de 35 años de edad se encaramó en la cornisa del techo del edificio en el que residía y con una lámpara fluorescente en la mano que había arrancado antes del frente de una empresa comenzó a vocear todo lo que se le ocurría.
Sus palabrotas o insultos, no iban dirigidos a nadie en específico, pero como es tradición y se estila en los vecindarios, un “loco suelto” siempre puede ser una amenaza a la seguridad pública y a la paz, alguien llamó a la policía y llegaron unidades especializadas con agentes que se supone están entrenados debidamente para bregar con este tipo de personas.
Pero en vez de tratar de persuadir al boricua para que se bajara del techo y se metiera a su casa o se pusiera ropa, dos de los oficiales optaron por lo más fácil y rápido: dispararle rayos y voltios de electricidad con una de sus modernísimas pistolas Taser.
El resultado: el puertorriqueño se precipitó al vacío muriendo con el impacto. Esas pistolas pueden ser graduadas para aumentar o disminuir la capacidad de sus voltios, pero hasta el momento se desconoce cuántos decibeles le habían puesto los agentes.
Un video que se difunde desde ayer en todos los medios locales presenta la patética imagen del boricua desnudo sobre el techo y los agentes disparándole con las pistolas eléctricas.
La víctima se había subido a unos 10 pies de distancia sobre el nivel del pavimento y cuando cayó una de sus sienes fue a dar estrepitosamente contra el cemento de la acera de la avenida Tompkins.
El Departamento de Policía que anunció una investigación del incidente dijo que el hecho ocurrió a las 1:52 de la tarde del miércoles. Vecinos de la víctima critican el que la policía no pusiera un colchón o malla de salvamento al estilo de los bomberos para evitar que Morales se golpeara contra el suelo.
Se dijo que el perturbado había dejado de tomar sus medicamentos y trataba de hacerse daño así mismo. Tanya Wright, una de las residentes del edificio dijo que Morales trató de meterse a su apartamento tocando en una de las ventanas. “¡Déjame entrar!, me pedía, pero nunca dejaré que un hombre desnudo entre a mi casa”, añadió la mujer de 40 años de edad. El perturbado voceaba que estaba escapando de un “fuego” que nunca ocurrió y según la policía arrancó una lámpara de luz fluorescente de una empresa cercana y la agitaba en el aire a izquierda y derecha.
Fue entonces cuando los oficiales decidieron dispararle con sus pistolas Taser.
Cámaras de seguridad grabaron en video todas las secuencias del suceso.
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