Los jardines submarinos de Vega Baja, al norte de Puerto Rico, guardan un tesoro en forma de diferentes variedades de corales en peligro de extinción que los ecologistas puertorriqueños tratan de proteger.
Grupos de vecinos, organizaciones ambientales y la universidad de Puerto Rico trabajan en la conservación de un arrecife cuya variedad de corales y dimensiones sorprende tanto al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) puertorriqueño como a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de EEUU.
Corales que parecen cuernos de alce, llamas de fuego o cerebros de un misterioso mundo submarino sobrevivieron ''contra corriente'' en Vega Baja a las altas temperaturas que durante dos semanas se experimentaron en las aguas del Caribe en el 2005 y que acabaron con el 60 por ciento del coral de la costa norte puertorriqueña.
La oxigenación que facilitaron las corrientes en la costa de Vega Baja y el alimento que trajeron las olas para los corales salvó al arrecife, sostiene el biólogo investigador de la Universidad de Puerto Rico Edwin Hernández, que asesora a los vecinos en la conservación con el beneplácito de la NOAA.
''Cuando estás allá abajo el mundo es otra cosa'', explicó Ricardo Laureano, del Grupo VIDA y uno de los primeros en reclamar que el arrecife sea reserva natural.
''Las agencias del gobierno nunca supieron que el arrecife estaba allí'', recuerda Laureano, quien defiende que sumergirse en esas aguas es ''la panacea contra el estrés'' y que se debería desarrollar un turismo ecológico alternativo en la zona y con la comunidad.
''Hay gente a la que no le gusta ir a los hoteles y prefiere algo más auténtico, quedarse con el pescador, aprender de cómo vive'', dice.
Pero los tesoros marinos de Vega Baja están amenazados, además de por el cambio climático y la contaminación, por diversos tipos de proyectos de construcción y la descarga de escorrentías ilegales.
Vecinos, ecologistas y los biólogos implicados han logrado parar tres veces la construcción de un desagüe industrial que descargaría directamente sobre las acropora palmata, declaradas en peligro de extinción en 2006, las diploria strigosa, las gorgonia ventalina y los porites porites, entre otras misteriosas joyas naturales.
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