La Comisión de Derechos Civiles (CDC) de Puerto Rico anunció hoy que investigará las denuncias de tortura realizadas la semana pasada por una asociación de presos y que visitará alguna de las cárceles en la que se estarían cometiendo abusos por parte de guardias de prisiones.
“Entrevistaremos a confinados, oficiales de seguridad y a los superintendentes de las prisiones”, informó el presidente de la CDC, José Irizarry Yordán, quien emplazó al secretario de Corrección y Rehabilitación, Miguel Pereira, a “que dé una explicación formal sobre las alegaciones de tortura tanto psicológica como física”.
La Asociación Pro Derechos y Rehabilitación del Confinado (ETA) denunció el viernes que son frecuentes las prácticas de tortura a las que estarían siendo sometidos algunos reos en Puerto Rico por parte de la administración de prisiones.
El líder de ETA, el reo Bonifacio López, aseguró que los presos José Luis Cintrón, Billy Delgado y Jean Paul Román, de un penal de Ponce (sur), fueron “las víctimas más recientes del abuso sistemático de los oficiales de custodia”.
Según López, estos tres presos fueron arrestados después de un registro por presuntamente “tener cuerpos extraños en sus partes Íntimas”, por lo que habrían sido obligados a expulsarlos a base de “golpes en el estómago”
En ocasiones, según el representante de los presos, los reos son encerrados en la llamada “paridora” a la espera de que expulsen los supuestos cuerpos extraños “sin agua, ni inodoro, bajo una luz intensa prendida 24 horas y con oficiales de custodia en la puerta mirando”.
Cuando el preso pide comer, les llevan alimentos con purgantes, pero sin supervisión médica, lo que según López habría provocado graves casos de deshidratación.
Por su parte, el secretario del Departamento de Corrección y Rehabilitación, Miguel Pereira, informó el viernes de que el día anterior “se llevó a cabo un registro rutinario en el Anexo de Mínima Seguridad en Ponce donde se incautó material de contrabando”.
Pereira explicó que un detector de metales sonó al pasarlo por los cuerpos de los tres presos mencionados, por lo que se les trasladó a “una celda seca” donde “no tienen servicios sanitarios para impedir que el confinado se deshaga de la evidencia o material de contrabando”.
“Se les entregó unas bolsas plásticas para que depositaran lo que se habían introducido en el cuerpo, que resultó ser un celular cada uno”, indicó Pereira, quien anunció que seguirá realizando registros como medida de seguridad.
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