Un joven de 26 años que dejó huérfano a un niño de cuatro se convirtió en la baja fatal boricua conocida número 85 en esta guerra cuando –según informó el Pentágono- un artefacto explosivo improvisado estalló cerca de su unidad, que operaba en Bayil, Irak.
De esta forma sigue subiendo la cuenta de los caídos de esta nación caribeña, que además de las tropas regulares ha aportado ya la movilización de cerca de 7,000 de sus guardias nacionales, otros miles de reservistas y opera una base militar privada que envía personal y equipo a los frentes de guerra en el Medio Oriente y Asia Central.
Ricardo Xavier Rodríguez Fernández, de Arecibo y miembro de una familia militar –su padre es veterano de Vietnam y sus tres hermanos son militares, uno de los cuales está destacado en Irak- tenía el rango de sargento y pertenecía a la División 82 Aerotransportada. Es la primera baja fatal boricua contada en este mes de octubre, mientras en septiembre se reportó la muerte de Gregory Rivera Santiago, nacido en Puerto Rico pero criado en Islas Vírgenes, quien patrullaba al sur de Bagdad cuando se volcó el vehículo.
Contar las bajas fatales boricuas ha resultado difícil debido a fenómenos como la “diáspora” y hasta ahora se han logrado documentar 85 revisando expedientes e informes procedentes de diversos lugares de Puerto Rico, Estados Unidos y otros países. Pero hasta ahora las cifras sobre heridos, lesionados y enfermos son muy parciales, a pesar de los esfuerzos realizados por el congresista José Serrano (D-NY) y el Gobernador, Aníbal Acevedo Vilá, quien los inició desde que era Comisionado Residente en Washington.
Las bajas boricuas forman parte del cuadro del costo humano que ha tenido para las tropas bajo la dirección de Estados Unidos en la denominada Guerra Global (GWOT, en nomenclatura militar), que en los frentes de Irak y Afganistán solamente ha dejado por lo menos 4,821 muertos, 29,225 heridos en combate, 9,071 lesionados y 25,436 enfermos, de acuerdo a las cifras provistas por el Departamento de la Defensa. Además, hasta ahora se han admitido por lo menos 1,012 bajas fatales de las tropas mercenarias enviadas por compañías militares privadas.
A tales cálculos le faltarían los muertos, heridos y enfermos de otros frentes menores de la guerra, que se desarrolla en diversos teatros de operaciones, como en África, de las que poco se habla. Lo relativo a soldados que regresan con padecimientos mentales ha motivado estudios estadísticos y proyecciones por parte del Ejército.
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