Aida Sánchez, una peluquera retirada, entrecierra los ojos mientras atraviesa la nube de humo que producen los puros y cigarrillos de los apostadores en un casino.
Esta puertorriqueña de 60 años, quien se sienta sola en el área de no fumadores, soporta el olor y la humareda que producen otros para poder divertirse y jugar en los casinos.
"¿A dónde más voy a ir?", se preguntó entre el ruido de las monedas y las máquinas que en Puerto Rico representan una de las alternativas favoritas de diversión para algunas personas retiradas.
Sin embargo, parece que pronto la nube negra se disipara para gente como Sánchez, luego de que la legislatura aprobara el jueves un proyecto de ley que convertiría a Puerto Rico en la nación caribeña con mayores restricciones para los fumadores.
Aunque un sector de la industria turística del país se opone, el gobernador Aníbal Acevedo Vilá adelantó que firmará la medida que prohibiría fumar en bares, restaurantes y lugares públicos.
Aquellos que violen la ley, que se espera entre en vigor el próximo año, podrían enfrentar una multa de 250 dólares por una primera infracción.
Esta ley podría distanciar a Puerto Rico del resto de países latinoamericanos, donde no es usual este tipo de restricciones.
Aunque en México y en Cuba las autoridades han reforzado sus leyes, ningún país de América Latina ha llegado tan lejos como propone la legislatura puertorriqueña, que incluso prohibiría fumar en un vehículo en el que viajen menores de 13 años.
Los opositores al proyecto alegan que la medida afectará el turismo y especialmente, a los más de 20 casinos que hay en la isla, donde la gente acostumbra tomarse un trago y fumarse un cigarrillo mientras apuesta.
Las salas de apuestas aportan gran parte de los 3.000 millones de dólares que genera la industria turística del país.
"Estamos compitiendo con destinos turísticos como la República Dominicana y las Islas Vírgenes, en donde se puede fumar en los casinos", señaló César Santiago, director de mercadeo del casino del Hotel Intercontinental, en las afueras de San Juan.
"A mí me encanta fumar mientras juego en el casino", aseguró Jerry Riekert, un hombre de 72 años, procedente de Nueva York. "Prefiero ir a los lugares en los que se pueda fumar", agregó.
Y son testimonios como los de Riekert los que preocupan a la Compañía de Turismo de Puerto Rico, que se encarga de promover a la isla como un destino turístico ideal.
La directora ejecutiva de Turismo, Terestella González Denton, advirtió que los legisladores no han considerado todas las consecuencias que tendría esta ley en la economía puertorriqueña.
Sin embargo, el legislador Gabriel Rodríguez Aguiló, quien es autor de la medida, aseguró que el impacto que este proyecto tendría en el turismo sería positivo.
"Esta medida convertirá a Puerto Rico en una tierra libre de humo, y esto la haría más popular entre los turistas", dijo.
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