counter statistics
Filed Under:  Uncategorized

El sueño del amigo Luis Fortuño

January 2nd 2012   ·   1 Comment

2 de enero de 2011

El sueño del amigo Luis Fortuño

Por Roberto O. Maldonado Nieves

En el año 1978, en el Colegio Maristas de Guaynabo, en aquel entonces un colegio católico y privado para varones de escuela elemental a escuela superior, se estaba llevando a cabo un taller de liderato. Al mismo estaban invitados estudiantes de diferentes escuelas del área metropolitana de San Juan y participaban muchachos y muchachas de diferentes colegios y organizaciones estudiantiles de escuela superior. Uno de los estudiantes era Luis Fortuño Burset, en aquel entonces estudiante del Colegio Maristas. En esas actividades estudiantiles y a través de amigos en común conocí a Luis, con quien también compartí en algunas actividades sociales en aquel entonces y poco después ya de universitarios.

En una de las actividades del taller en el Colegio Maristas los estudiantes tenían que expresar cuál era su sueño para el futuro, y a uno de los que le tocó expresar su sueño a todo el grupo fue a Luis. Ante todos los participantes compartió que su sueño era el de ser algún día gobernador de Puerto Rico. Treinta años después, un 4 de noviembre del año 2008 unos 1,025,965 votantes le dieron esa oportunidad, en un holgado triunfo electoral sin precedentes en la historia de Puerto Rico. En el taller de liderato, no le preguntaron para qué quería ser gobernador de Puerto Rico, y hubiera sido interesante comparar la contestación de aquel entonces, con sus expresiones a lo largo de la campaña electoral, para ver qué efecto, si alguno, tuvo sobre ese sueño su experiencia de vida a lo largo de los treinta años siguientes. Al desconocer su contestación a esa pregunta, no tenemos forma de saber cuál era el propósito tras ese sueño y el efecto sobre el mismo de una educación privilegiada en la Universidad de Georgetown en donde obtuvo su bachillerato en el año 1982 y en la Univerisdad de Virginia en donde cursó sus estudios de derecho y se graduó en el año 1985. Tampoco sabremos el efecto que tuvo su experiencia como abogado en algunos de los bufetes corporativos de San Juan, ni su experiencia en la administración gubernamental del Dr. Pedro Rosselló González, ni su testimonio ante un gran jurado federal durante la década de 1990 como parte de las investigaciones federales de actos de corrupción en el gobierno de Rosselló, y de la cual salió sorprendido según lo expresó a la prensa en aquel entonces. Tampoco sabremos el efecto que tuvo su primera campaña política para ser electo Comisionado Residente en Washignton en el año 2004, su experiencia en el Congreso como Comisionado y cabildero del gobierno de Puerto Rico y de los grandes intereses económicos y políticos que lo sostienen, ni el efecto que tuvo su campaña política para finalmente lograr su sueño.

Para tratar de descubrir qué había detrás de ese sueño, solamente contamos con su récord público desde que se lanzó a la lucha para ser gobernador, una oportunidad para la cual las circunstancias eran perfectas al no contar con un retador sólido en su partido, y al ser su oponente un gobernador extremadamente débil y abatido por el comienzo de una recesión que eventualmente se convertiría en una depresión económica, con una legislatura controlada por el Partido Nuevo Progresista, y por el ataque del gobierno federal ante unas acusaciones criminales relacionadas a sus pasadas campañas políticas. Pero desde su campaña para ser gobernador era ya evidente que tras el sueñó no había propósitos, sino la gobernación por la gobernación misma. Luis no contaba con un plan de país ni tenía unas metas concretas tras las cuales su liderato tuviera un camino a seguir.

Para empezar, no solamente su mensaje era hueco al ser parte de las acostumbradas promesas demagógicas de los candidatos a gobernación desde hace más de veinte años, pero como líder carecía de originalidad. A pesar de ser un militante confeso del Partido Republicano de Estados Unidos y de los sectores más conservadores de ese partido, sin sonrojarse hizo uso de los símbolos y de la música del candidato a Presidente del Partido Demócrata de los Estados Unidos en el mismo 2008, Barack Obama, que ahora como Presidente ha sido objeto de enormes actos de sabotaje político por parte de los propios republicanos de Luis Fortuño, actos que han incluído ataques racistas que son bochornosos para el país que se autoproclama como el reino de las libertades civiles y de la igualdad y de la democracia en el mundo. Pero además de la falta de originalidad, su primer acto gubernamental como gobernador electo fue el de la creación y nombramiento de un CONSEJO ASESOR DE RECONSTRUCCIÓN ECONÓMICA Y FISCAL, mejor conocido como el CAREF, compuesto principalmente por personas provenientes de los sectores económicos más poderosos e influyentes de la banca, la manufactura, los servicios profesionales (contables y abogados) y del comercio de Puerto Rico para que le asesoraran en cuanto a cómo atender la crisis fiscal y económica de Puerto Rico. No se incluyó en el grupo persona alguna de los sectores sindicales y trabajadores o de organizaciones comunitarias del país. Nos preguntamos por qué necesitaba el asesoramiento después de ser electo, si desde antes de ser candidato a la gobernación el estado de crisis y de caos en el país era conocido, y si no estaba como candidato supuesto a contar con un plan de acción, con un plan de país para promover el desarrollo socioeconómico y político de Puerto Rico. Evidentemente, ésta era la primera muestra de que tras su sueño por ser gobernador de Puerto Rico no había propósito alguno que no fuera el poder por el poder mismo.

Hoy se cumple el tercer año de su mandato habiendo cerrado el año 2011 con 1,135 homicidios (los que se conocen y se han detallado), cifra récord para Puerto Rico, no estando lejos de los 984 del año 2010. Desde el año 2007 el ascenso en el número ha sido 730, 807(2008), 901(2009) y 984(2010). El récord anterior data del 1994 cuando se registraron 995. Es evidente que tras el sueño de ser gobernador de Luis no había un plan para combatir la criminalidad. Pero consideremos las otras áreas en las que era necesario contar con un plan, al menos en lo que respecta a las áreas de la vida más importantes que el gobierno debiera atender. El Código Civil de Puerto Rico cuenta con unos capítulos que atienden las leyes relativas a la familia y a las relaciones de sus miembros entre sí. Hay un artículo en dicho Código, el 142, que detalla lo que se entiende por alimentos por parte de los miembros de la familia hacia quienes lo necesitan. Alimentos se entiende como el sustento (la comida), la habitación (la vivienda), el vestido, la asistencia médica (la salud) y la educación. Esas cinco áreas en lo que respecta a la vida de una persona, tienen que ser atendidas también por el gobierno, entre otras, y si nos limitamos a ellas, que son de las más básicas e importantes en la vida del ser humano, veamos de acuerdo al récord de Luis, ¿qué había tras su sueño de ser gobernador?

En lo que a la alimentación respecta, no se ha implantado medida gubernamental alguna para atender el problema de la pobreza, del desempleo y de la dependencia de los más necesitados sobre el gobierno de Puerto Rico y el gobierno federal como parte de un plan de justicia social y de desarrollo socioeconómico de manera tal que los puertorriqueños puedan obtener mejores oportunidades de vida y de empleo para llevar el pan de cada día a sus hogares y así alimentarse mejor. El desarrollo de nuestra agricultura ante la dependencia para la alimentación del país de la importación sigue siendo ignorada. Los negocios de comida rápida que no promueven la salud física proliferan, así como la economía subterránea en la cual cada día crece más la economía relacionada al narcotráfico y al robo de bienes (automóviles, el cobre, enseres del hogar, prendas, etc…) para la venta rápida de las piezas o de dichos artículos en el mercado informal o a través de las casas de empeño que también se están multiplicando. Todo esto por supuesto impacta adversamente nuestra calidad de vida, además de afectar dramáticamente la salud física por la pobre alimentación y la salud mental por la criminalidad y los homicidios. A pesar de que estos problemas datan desde antes de que Fortuño fuera parte de la administración de Pedro Rosselló, al llegar a la gobernación nada había tras ese sueño para atender esta situación.

En lo que a la vivienda respecta, ocurre precisamente lo mismo. Peor aún, durante su administración siguió el empuje en la construcción y venta de propiedades de alto costo (sobre los $250,000.00) que nadie puede comprar, y la consideración de medidas legales y económicas para promover esas construcciones y ventas sin considerar que en el país ya no hay mercado ni para la compra de esas propiedades ni para la construcción de las mismas. Basta con andar por el país para ver varias urbanizaciones y edificios de apartamentos sin terminar, y aún terminados, con cientos por no decir miles de unidades de vivienda vacías por más de un año porque aún con los recortes en los precios no hay quien las compre. Y eso era de esperarse por el desempleo, por los despidos masivos en el gobierno en el año 2009 y por el efecto económico que eso tuvo sobre el resto de la economía, por la contracción en la banca ante la debacle financiera que comenzó en el año 2008, y por la falta de visión en lo que respecta a la realidad económica de Puerto Rico y cuántas personas en la población pueden verdaderamente conseguir un financiamiento para comprar una casa de un precio de unos $250,000.00 o hasta $150,000.00, por no decir quienes puedan comprarlas en efectivo. El número alarmante de ejecuciones de hipotecas y de quiebras desde el año 2008 hasta el presente es también elocuente en ese sentido. Y también es alarmante en lo que a la capacidad económica de nuestro pueblo respecta por la fuga del capital humano reportada por el censo del año 2010 a lo largo de la primera década del siglo XXI. (82,821 personas menos que en el año 2001, cifra confirmada por la Junta de Planificación de Puerto Rico y de acuerdo al antropólogo de la Universidad de Puerto Rico, Jorge Duany, el número de migrantes de Puerto Rico durante esa década ascendió a cerca de 300,000 personas). Esa tendencia continuó en el año 2011 considerando el hecho de que desde abril del año 2010 hasta el presente se han perdido 19,000 habitantes más. (El Nuevo Día y agencia EFE 23 de diciembre de 2011.) Es evidente que tras el sueño de la gobernación de Luis tampoco había un plan para atender las necesidades de todas esas personas y para integrarlos de una forma productiva a nuestra economía de manera tal que pudieran contar con una vivienda propia.

El vestido, la ropa, corren por el mismo camino que la alimentación y la vivienda, y en lo que a la salud respecta, la falta de un plan tras el sueño de la gobernación también ha sido evidente. De entrada, el problema mayor, el de la drogadicción, el alcoholismo y los problemas de salud emocional y la violencia que generan, no ha sido atendido salvo por las mismas medidas de siempre: la mano dura de la policía y las cárceles y penas más fuertes en las leyes penales. Esas medidas desde hace tiempo en Puerto Rico no funcionan, y también es sabido que en el estudio de las ciencias médicas y ciencias sociales se ha comprobado que no funcionan. Tímidamente en su administración se ha hablado de considerar alternativas salubristas y de atención a los adictos desde una perspectiva médica, pero la falta de voluntad política para ello, unido a la falta de consideración y del reconocimiento de los problemas que generan la pobreza, el desempleo, la mala distribución de la riqueza y la mala educación, que también alimentan el narcotráfico, impiden progreso en la solución de esos problemas. Por otro lado, el sistema de salud resquebrajado por las políticas implantadas por Pedro Rosselló, la mal llamada Reforma de Salud, han convertido la atención de la salud en un negocio para aquellos doctores que se han dedicado a ver los problemas médicos desde un enfoque comercial, y además han entregado la salud de la población a unas compañías de seguro cuyo interés principal es el del lucro, la ganancia económica, y no el bienestar físico y emocional de los pacientes. Y no olvidemos a los miles de habitantes de Puerto Rico que no son elegibles para al menos contar con la tarjeta de la reforma de salud y tampoco pueden sufragar los costos de un plan médico. Para atender esta realidad, la maleta del sueño de la gobernación de Luis también estaba vacía.

Finalmente pasamos a la educación. En lo que va de cuatrenio ya hemos contado con cuatro Secretarios de Educación. De ninguno de ellos sabemos que haya un plan para promover el desarrollo integral de los niños de Puerto Rico no solamente en lo que respecta a saber leer y escribir bien, pero también al saber artimética, cálculo y geometría. No se sabe cuál es el plan para que los niños sepan expresarse y entender no solamente el español, pero también otros idiomas como el inglés, el francés y el portugués, entre otros idiomas, siendo esos tres de los principales que se hablan en nuestro hemisferio. De Luis Fortuño, quien los nombró, tampoco lo sabemos. Tampoco se promueve el conocimiento científico, histórico y cultural, y la brecha académica e intelectual entre las escuelas públicas y las escuelas privadas elite del país crece cada día más y más, creando no solamente un abismo intelectual cada día mayor entre los estudiantes de escuela pública y los de las escuelas privadas de la elite económica de Puerto Rico, pero también entre los estudiantes de Puerto Rico y los del resto del mundo, en donde al menos se hace un esfuerzo por el desarrollo intelectual y académico de futuras generaciones. Tampoco se promueve la capacidad de los estudiantes puertorriqueños para que aprendan a pensar por sí mismos, y esto también ocurre en las escuelas privadas porque no son objeto de la debida fiscalización. Peor aún, se promueve a través de unas entidades que no se sabe quien las fiscaliza, unos programas educativos de apenas un semestre para que los estudiantes que no hayan terminado la escuela superior por deserción escolar o por cualquier otro problema, obtengan su diploma de equivalencia de escuela superior. Eso es una falta de respeto no solamente a esos jóvenes, pero también a sus padres y a todo el país, porque ¿cómo en un semestre se le puede enseñar a esos jóvenes lo que Luis Fortuño aprendió en cuatro años de escuela superior en el Colegio Maristas de Guaynabo? Ese engaño y ese fraude debe llorar ante los ojos de Dios. Es un engaño y un fraude que los puede condenar de por vida a la ignorancia, a la falta de una buena educación, a la incapacidad de poder pensar por sí mismos y a no tener miedo, que es una forma de esclavitud intelectual.

En lo que a toda esta realidad respecta, Fortuño nada trajo tras su sueño, excepto por lo que ha hecho desde el mes de enero de 2009 – improvisar y tomar viejas medidas que los economistas más serios desde antes de tomarlas le habían advertido que serían desastrosas. Y tras esa improvisación lo que ha hecho también ha sido administrar un gobierno abierto para promover los contactos, las ganancias y la buena vida de los políticos profesionales electos, sus asesores y contratistas, y aquellos dependientes de ellos como empleados, o como personas cuyas conciencias han sido compradas con algun favor político, o que están sometidas a la voluntad de los regentes del poder gubernamental, por el miedo y la violencia institucional de los que viven por y para controlar el poder gubernamental. Y lo más triste de todo esto es que Fortuño, a pesar de que llegó a la Fortaleza con la maleta de su sueño vacía, si no sabía esto cuando ganó las elecciones en el 2008, porque es un hombre inteligente y lo debía haber sabido, al mes de enero del 2012 tiene que ya saberlo, y ni tiene la valentía ni la voluntad para ante quienes votaron por él admitirlo y hacer algo al respecto. Y eso es así porque nunca tuvo la valentía ni la voluntad para tras su sueño verdaderamente servir a los puertorriqueños. Y eso es así porque él es producto de una organización política que se convirtió en una empresa dirigida por unas personas cuyo norte no es la de convertir a Puerto Rico en el estado 51 de la unión norteamericana, ni los postulados políticos e ideológicos tras la Declaración de Independencia y la Constitución de ese país. Su norte es el de adquirir el poder de las estructuras gubernamentales de Puerto Rico para mantener un empleo, para contar con la honorabilidad de contar con un vehículo, con un chofer y con unos ayudantes y unos privilegios que no merecen, y para compartir ese poder y esos privilegios brindando empleos, puestos y unos contratos a familiares, allegados y amigos que tampoco lo merecen, porque el mérito y la igualdad de las oportunidades no es una consideración, y por supuesto para los cómplices que mantienen ese régimen gubernamental que se empeñan en llamar democracia. Y con su sueño sin propósito, con su maleta vacía, y sus diplomas del Colegio Maristas, de la Universidad de Georgetown, de la Universidad de Virginia y su educación católica, apostólica y romana es cómplice de todo eso nuestro amigo Luis.

2 de enero de 2011

El sueño del amigo Luis Fortuño

Por Roberto O. Maldonado Nieves

En el año 1978, en el Colegio Maristas de Guaynabo, en aquel entonces un colegio católico y privado para varones de escuela elemental a escuela superior, se estaba llevando a cabo un taller de liderato. Al mismo estaban invitados estudiantes de diferentes escuelas del área metropolitana de San Juan y participaban muchachos y muchachas de diferentes colegios y organizaciones estudiantiles de escuela superior. Uno de los estudiantes era Luis Fortuño Burset, en aquel entonces estudiante del Colegio Maristas. En esas actividades estudiantiles y a través de amigos en común conocí a Luis, con quien también compartí en algunas actividades sociales en aquel entonces y poco después ya de universitarios.

En una de las actividades del taller en el Colegio Maristas los estudiantes tenían que expresar cuál era su sueño para el futuro, y a uno de los que le tocó expresar su sueño a todo el grupo fue a Luis. Ante todos los participantes compartió que su sueño era el de ser algún día gobernador de Puerto Rico. Treinta años después, un 4 de noviembre del año 2008 unos 1,025,965 votantes le dieron esa oportunidad, en un holgado triunfo electoral sin precedentes en la historia de Puerto Rico. En el taller de liderato, no le preguntaron para qué quería ser gobernador de Puerto Rico, y hubiera sido interesante comparar la contestación de aquel entonces, con sus expresiones a lo largo de la campaña electoral, para ver qué efecto, si alguno, tuvo sobre ese sueño su experiencia de vida a lo largo de los treinta años siguientes. Al desconocer su contestación a esa pregunta, no tenemos forma de saber cuál era el propósito tras ese sueño y el efecto sobre el mismo de una educación privilegiada en la Universidad de Georgetown en donde obtuvo su bachillerato en el año 1982 y en la Univerisdad de Virginia en donde cursó sus estudios de derecho y se graduó en el año 1985. Tampoco sabremos el efecto que tuvo su experiencia como abogado en algunos de los bufetes corporativos de San Juan, ni su experiencia en la administración gubernamental del Dr. Pedro Rosselló González, ni su testimonio ante un gran jurado federal durante la década de 1990 como parte de las investigaciones federales de actos de corrupción en el gobierno de Rosselló, y de la cual salió sorprendido según lo expresó a la prensa en aquel entonces. Tampoco sabremos el efecto que tuvo su primera campaña política para ser electo Comisionado Residente en Washignton en el año 2004, su experiencia en el Congreso como Comisionado y cabildero del gobierno de Puerto Rico y de los grandes intereses económicos y políticos que lo sostienen, ni el efecto que tuvo su campaña política para finalmente lograr su sueño.

Para tratar de descubrir qué había detrás de ese sueño, solamente contamos con su récord público desde que se lanzó a la lucha para ser gobernador, una oportunidad para la cual las circunstancias eran perfectas al no contar con un retador sólido en su partido, y al ser su oponente un gobernador extremadamente débil y abatido por el comienzo de una recesión que eventualmente se convertiría en una depresión económica, con una legislatura controlada por el Partido Nuevo Progresista, y por el ataque del gobierno federal ante unas acusaciones criminales relacionadas a sus pasadas campañas políticas. Pero desde su campaña para ser gobernador era ya evidente que tras el sueñó no había propósitos, sino la gobernación por la gobernación misma. Luis no contaba con un plan de país ni tenía unas metas concretas tras las cuales su liderato tuviera un camino a seguir.

Para empezar, no solamente su mensaje era hueco al ser parte de las acostumbradas promesas demagógicas de los candidatos a gobernación desde hace más de veinte años, pero como líder carecía de originalidad. A pesar de ser un militante confeso del Partido Republicano de Estados Unidos y de los sectores más conservadores de ese partido, sin sonrojarse hizo uso de los símbolos y de la música del candidato a Presidente del Partido Demócrata de los Estados Unidos en el mismo 2008, Barack Obama, que ahora como Presidente ha sido objeto de enormes actos de sabotaje político por parte de los propios republicanos de Luis Fortuño, actos que han incluído ataques racistas que son bochornosos para el país que se autoproclama como el reino de las libertades civiles y de la igualdad y de la democracia en el mundo. Pero además de la falta de originalidad, su primer acto gubernamental como gobernador electo fue el de la creación y nombramiento de un CONSEJO ASESOR DE RECONSTRUCCIÓN ECONÓMICA Y FISCAL, mejor conocido como el CAREF, compuesto principalmente por personas provenientes de los sectores económicos más poderosos e influyentes de la banca, la manufactura, los servicios profesionales (contables y abogados) y del comercio de Puerto Rico para que le asesoraran en cuanto a cómo atender la crisis fiscal y económica de Puerto Rico. No se incluyó en el grupo persona alguna de los sectores sindicales y trabajadores o de organizaciones comunitarias del país. Nos preguntamos por qué necesitaba el asesoramiento después de ser electo, si desde antes de ser candidato a la gobernación el estado de crisis y de caos en el país era conocido, y si no estaba como candidato supuesto a contar con un plan de acción, con un plan de país para promover el desarrollo socioeconómico y político de Puerto Rico. Evidentemente, ésta era la primera muestra de que tras su sueño por ser gobernador de Puerto Rico no había propósito alguno que no fuera el poder por el poder mismo.

Hoy se cumple el tercer año de su mandato habiendo cerrado el año 2011 con 1,135 homicidios (los que se conocen y se han detallado), cifra récord para Puerto Rico, no estando lejos de los 984 del año 2010. Desde el año 2007 el ascenso en el número ha sido 730, 807(2008), 901(2009) y 984(2010). El récord anterior data del 1994 cuando se registraron 995. Es evidente que tras el sueño de ser gobernador de Luis no había un plan para combatir la criminalidad. Pero consideremos las otras áreas en las que era necesario contar con un plan, al menos en lo que respecta a las áreas de la vida más importantes que el gobierno debiera atender. El Código Civil de Puerto Rico cuenta con unos capítulos que atienden las leyes relativas a la familia y a las relaciones de sus miembros entre sí. Hay un artículo en dicho Código, el 142, que detalla lo que se entiende por alimentos por parte de los miembros de la familia hacia quienes lo necesitan. Alimentos se entiende como el sustento (la comida), la habitación (la vivienda), el vestido, la asistencia médica (la salud) y la educación. Esas cinco áreas en lo que respecta a la vida de una persona, tienen que ser atendidas también por el gobierno, entre otras, y si nos limitamos a ellas, que son de las más básicas e importantes en la vida del ser humano, veamos de acuerdo al récord de Luis, ¿qué había tras su sueño de ser gobernador?

En lo que a la alimentación respecta, no se ha implantado medida gubernamental alguna para atender el problema de la pobreza, del desempleo y de la dependencia de los más necesitados sobre el gobierno de Puerto Rico y el gobierno federal como parte de un plan de justicia social y de desarrollo socioeconómico de manera tal que los puertorriqueños puedan obtener mejores oportunidades de vida y de empleo para llevar el pan de cada día a sus hogares y así alimentarse mejor. El desarrollo de nuestra agricultura ante la dependencia para la alimentación del país de la importación sigue siendo ignorada. Los negocios de comida rápida que no promueven la salud física proliferan, así como la economía subterránea en la cual cada día crece más la economía relacionada al narcotráfico y al robo de bienes (automóviles, el cobre, enseres del hogar, prendas, etc…) para la venta rápida de las piezas o de dichos artículos en el mercado informal o a través de las casas de empeño que también se están multiplicando. Todo esto por supuesto impacta adversamente nuestra calidad de vida, además de afectar dramáticamente la salud física por la pobre alimentación y la salud mental por la criminalidad y los homicidios. A pesar de que estos problemas datan desde antes de que Fortuño fuera parte de la administración de Pedro Rosselló, al llegar a la gobernación nada había tras ese sueño para atender esta situación.

En lo que a la vivienda respecta, ocurre precisamente lo mismo. Peor aún, durante su administración siguió el empuje en la construcción y venta de propiedades de alto costo (sobre los $250,000.00) que nadie puede comprar, y la consideración de medidas legales y económicas para promover esas construcciones y ventas sin considerar que en el país ya no hay mercado ni para la compra de esas propiedades ni para la construcción de las mismas. Basta con andar por el país para ver varias urbanizaciones y edificios de apartamentos sin terminar, y aún terminados, con cientos por no decir miles de unidades de vivienda vacías por más de un año porque aún con los recortes en los precios no hay quien las compre. Y eso era de esperarse por el desempleo, por los despidos masivos en el gobierno en el año 2009 y por el efecto económico que eso tuvo sobre el resto de la economía, por la contracción en la banca ante la debacle financiera que comenzó en el año 2008, y por la falta de visión en lo que respecta a la realidad económica de Puerto Rico y cuántas personas en la población pueden verdaderamente conseguir un financiamiento para comprar una casa de un precio de unos $250,000.00 o hasta $150,000.00, por no decir quienes puedan comprarlas en efectivo. El número alarmante de ejecuciones de hipotecas y de quiebras desde el año 2008 hasta el presente es también elocuente en ese sentido. Y también es alarmante en lo que a la capacidad económica de nuestro pueblo respecta por la fuga del capital humano reportada por el censo del año 2010 a lo largo de la primera década del siglo XXI. (82,821 personas menos que en el año 2001, cifra confirmada por la Junta de Planificación de Puerto Rico y de acuerdo al antropólogo de la Universidad de Puerto Rico, Jorge Duany, el número de migrantes de Puerto Rico durante esa década ascendió a cerca de 300,000 personas). Esa tendencia continuó en el año 2011 considerando el hecho de que desde abril del año 2010 hasta el presente se han perdido 19,000 habitantes más. (El Nuevo Día y agencia EFE 23 de diciembre de 2011.) Es evidente que tras el sueño de la gobernación de Luis tampoco había un plan para atender las necesidades de todas esas personas y para integrarlos de una forma productiva a nuestra economía de manera tal que pudieran contar con una vivienda propia.

El vestido, la ropa, corren por el mismo camino que la alimentación y la vivienda, y en lo que a la salud respecta, la falta de un plan tras el sueño de la gobernación también ha sido evidente. De entrada, el problema mayor, el de la drogadicción, el alcoholismo y los problemas de salud emocional y la violencia que generan, no ha sido atendido salvo por las mismas medidas de siempre: la mano dura de la policía y las cárceles y penas más fuertes en las leyes penales. Esas medidas desde hace tiempo en Puerto Rico no funcionan, y también es sabido que en el estudio de las ciencias médicas y ciencias sociales se ha comprobado que no funcionan. Tímidamente en su administración se ha hablado de considerar alternativas salubristas y de atención a los adictos desde una perspectiva médica, pero la falta de voluntad política para ello, unido a la falta de consideración y del reconocimiento de los problemas que generan la pobreza, el desempleo, la mala distribución de la riqueza y la mala educación, que también alimentan el narcotráfico, impiden progreso en la solución de esos problemas. Por otro lado, el sistema de salud resquebrajado por las políticas implantadas por Pedro Rosselló, la mal llamada Reforma de Salud, han convertido la atención de la salud en un negocio para aquellos doctores que se han dedicado a ver los problemas médicos desde un enfoque comercial, y además han entregado la salud de la población a unas compañías de seguro cuyo interés principal es el del lucro, la ganancia económica, y no el bienestar físico y emocional de los pacientes. Y no olvidemos a los miles de habitantes de Puerto Rico que no son elegibles para al menos contar con la tarjeta de la reforma de salud y tampoco pueden sufragar los costos de un plan médico. Para atender esta realidad, la maleta del sueño de la gobernación de Luis también estaba vacía.

Finalmente pasamos a la educación. En lo que va de cuatrenio ya hemos contado con cuatro Secretarios de Educación. De ninguno de ellos sabemos que haya un plan para promover el desarrollo integral de los niños de Puerto Rico no solamente en lo que respecta a saber leer y escribir bien, pero también al saber artimética, cálculo y geometría. No se sabe cuál es el plan para que los niños sepan expresarse y entender no solamente el español, pero también otros idiomas como el inglés, el francés y el portugués, entre otros idiomas, siendo esos tres de los principales que se hablan en nuestro hemisferio. De Luis Fortuño, quien los nombró, tampoco lo sabemos. Tampoco se promueve el conocimiento científico, histórico y cultural, y la brecha académica e intelectual entre las escuelas públicas y las escuelas privadas elite del país crece cada día más y más, creando no solamente un abismo intelectual cada día mayor entre los estudiantes de escuela pública y los de las escuelas privadas de la elite económica de Puerto Rico, pero también entre los estudiantes de Puerto Rico y los del resto del mundo, en donde al menos se hace un esfuerzo por el desarrollo intelectual y académico de futuras generaciones. Tampoco se promueve la capacidad de los estudiantes puertorriqueños para que aprendan a pensar por sí mismos, y esto también ocurre en las escuelas privadas porque no son objeto de la debida fiscalización. Peor aún, se promueve a través de unas entidades que no se sabe quien las fiscaliza, unos programas educativos de apenas un semestre para que los estudiantes que no hayan terminado la escuela superior por deserción escolar o por cualquier otro problema, obtengan su diploma de equivalencia de escuela superior. Eso es una falta de respeto no solamente a esos jóvenes, pero también a sus padres y a todo el país, porque ¿cómo en un semestre se le puede enseñar a esos jóvenes lo que Luis Fortuño aprendió en cuatro años de escuela superior en el Colegio Maristas de Guaynabo? Ese engaño y ese fraude debe llorar ante los ojos de Dios. Es un engaño y un fraude que los puede condenar de por vida a la ignorancia, a la falta de una buena educación, a la incapacidad de poder pensar por sí mismos y a no tener miedo, que es una forma de esclavitud intelectual.

En lo que a toda esta realidad respecta, Fortuño nada trajo tras su sueño, excepto por lo que ha hecho desde el mes de enero de 2009 – improvisar y tomar viejas medidas que los economistas más serios desde antes de tomarlas le habían advertido que serían desastrosas. Y tras esa improvisación lo que ha hecho también ha sido administrar un gobierno abierto para promover los contactos, las ganancias y la buena vida de los políticos profesionales electos, sus asesores y contratistas, y aquellos dependientes de ellos como empleados, o como personas cuyas conciencias han sido compradas con algun favor político, o que están sometidas a la voluntad de los regentes del poder gubernamental, por el miedo y la violencia institucional de los que viven por y para controlar el poder gubernamental. Y lo más triste de todo esto es que Fortuño, a pesar de que llegó a la Fortaleza con la maleta de su sueño vacía, si no sabía esto cuando ganó las elecciones en el 2008, porque es un hombre inteligente y lo debía haber sabido, al mes de enero del 2012 tiene que ya saberlo, y ni tiene la valentía ni la voluntad para ante quienes votaron por él admitirlo y hacer algo al respecto. Y eso es así porque nunca tuvo la valentía ni la voluntad para tras su sueño verdaderamente servir a los puertorriqueños. Y eso es así porque él es producto de una organización política que se convirtió en una empresa dirigida por unas personas cuyo norte no es la de convertir a Puerto Rico en el estado 51 de la unión norteamericana, ni los postulados políticos e ideológicos tras la Declaración de Independencia y la Constitución de ese país. Su norte es el de adquirir el poder de las estructuras gubernamentales de Puerto Rico para mantener un empleo, para contar con la honorabilidad de contar con un vehículo, con un chofer y con unos ayudantes y unos privilegios que no merecen, y para compartir ese poder y esos privilegios brindando empleos, puestos y unos contratos a familiares, allegados y amigos que tampoco lo merecen, porque el mérito y la igualdad de las oportunidades no es una consideración, y por supuesto para los cómplices que mantienen ese régimen gubernamental que se empeñan en llamar democracia. Y con su sueño sin propósito, con su maleta vacía, y sus diplomas del Colegio Maristas, de la Universidad de Georgetown, de la Universidad de Virginia y su educación católica, apostólica y romana es cómplice de todo eso nuestro amigo Luis.

Incoming search terms:

Related Posts:

  • No Related Posts

Readers Comments (1)

  1. Carlos says:

    Este es uno de los relatos más acertados que he tenido la oportunidad de leer.
    Verdaderamente “Llego ahi” como meta personal, “Poder por el Poder mismo” como nos cuenta Roberto.

    Espero que ya no le queden sueños por realizar….

    Felicitaciones por este magnifico relato.


Comments are closed.