ADIOS DOÑA TRINA Y UNA REFLEXION ANTE SU LEGADO
June 29th 2011 · 0 Comments
ADIOS DOÑA TRINA Y UNA REFLEXION ANTE SU LEGADO
Por: Roberto O. Maldonado Nieves
Puertoricoexpresa.com
En la mañana del lunes 27 de junio de 2011 nos despertamos ante la noticia de que Doña Trina Rivera de RÃos habÃa fallecido a los 93 años de edad. Doña Trina fue una trabajadora social que trabajó incansablemente durante su vida por los derechos de los más necesitadas, honrando su profesión. Una de sus distinciones mayores fue la labor que llevó a cabo por los confinados, un sector de la población que sufre más de una condena, más allá de la condena de la cárcel, la condena por parte de la sociedad que los ignora, los olvida, y los rechaza incumpliendo el mandato constitucional que impone al gobierno el deber de rehabilitar a los confinados y el mandato religioso de perdonar al prójimo.
La Sección 19 del ArtÃculo VI de la Constitución de Puerto Rico dispone que las instituciones penales deben servir el propósito de forma efectiva de brindar tratamiento a los delincuentes para hacer posible su rehabilitación moral y social. Ese mandato no se ha cumplido en la medida en que sabemos que la reincidencia por parte de los confinados es altÃsima, que hay trasiego de drogas en las cárceles del paÃs y contagio con hepatitis y con el Virus de Inmunodeficiencia Humana por el uso de esas drogas. De igual forma, ellos sufren el rechazo de la sociedad, que sabiendo que no se rehabilitan, no los acoge y no les da oportunidades de empleo al exigir el certificado de buena conducta. Por décadas ese requerimiento ha servido de mecanismo por parte del gobierno para carpetear a los que dilinquen al crear un expediente delictivo que lo que hace es extender su pena de cárcel.
En lo que al perdón respecta, nuestra sociedad se da golpes de pecho en lo relativo a su religiosidad y a la cristiandad. De esa religión parte la plegaria a Dios más importante expuesta en los Evangelios, El Padre Nuestro, en la que se pide a Dios que nos perdone asà como nosotros perdonamos a quien nos ofenden. No obstante, a los confinados una vez salen en libertad luego de cumplir la pena de cárcel o lograr una probatoria no se les perdona.
Ante la partida de doña Trina, hay que reflexionar en cuanto a esa conducta por parte de nuestra sociedad y hay que considerar un cambio de polÃtica en lo que respecta al trato a los confinados para que puedan verdaderamente reintegrarse a la sociedad y para atender las causas que les llevaron a delinquir.
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